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viernes, 18 de diciembre de 2009

Una leyenda Artúrica ambientada en estas festividades: "GAWAIN y EL CABALLERO VERDE"


En la Corte de Arturo la fiesta de noche vieja fué interrumpida en unas ocación por la iruupción de un Caballero Verde que llevaba un hacha en la mano. Con ella, retó a los presentes a cortarle la cabeza.La apuesta era era que tenían que someterse al mismo trato la nochevieja del año siguiente.

Gawain , sobrino de Arturo, aceptó el reto y cortó la cabeza del extranjero de un sólo tajo.Creyendo que la partida había terminado, todos quedaron asombrados al ver que el cuerpo verde recogía la cabeza y se iba del lugar.En su camino la cabeza llamó a Gawain y le dijo que al cabo de doce meses se presentara en la Capilla Verde.

A Gawain le costó diez meses encontró la Capilla Verde. Por Nochebuena llegó a un castillo situado a poca distancia del lugar al que se dirigía, y su señor, Sir Bertilak, le invitó a pasar allí las Navidades.Bertilak le propuso descansar antes de la prueba y ser entretenido por su esposa.Bertilak pretendía pasar el tiempo cazando y decidió que cada noche él y Gawain se cambiarían lo que habían cobrado durante el día.

Bertilak desapareció con sus sabuesos darte tres días mientras su esposa visitaba la habitación de Gawain. Este no recibió de ella más que besos, que cambió cada noche a su anfitrión por la caza.Pero el trecer día Gawian recibió de la dama algo mas, un cinto verde que no mostró a Bertilak.

Llegado el momento Bertilak proporcionó una guía para que le condujese a al Capilla Verde.El guía trató de asustarle avisándole de los peligros del ocupante.Pero Gawain siguió su camino con valor.En la Capilla lo esperaba el Caballero Verde con el hacha preparada, Gawain se quitó le yelmo y se arrodilló ante él, el caballero le asestó sobre el cuello tres hachazos finguidos.El tercero le rozó y su sangre brotó.

Gawain estaba perplejo, hasta que su torturador le explicó que era Bertilak trasnformado por la bruja Morgana a fin de poner a prueba a los caballeros de Arturo.Los dos primeros hachazos que le lanzó correspondían a las dos veces e que Gawain había entregado fielmente lo logrado durante el día.El tercero , del que brotó sangre, era un reproche por no haberle entregado el cinto verde.

A partir de entonces Gawian llevó siempre el sinto verde para recordar su error.


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Hugs
and Kisses




jueves, 17 de diciembre de 2009

LizPascuera...



Todos los años se hace una campaña en Correos para que los niños de escasos recursos puedan tener regalos para navidad. Hace años que participo. Mamá desde pequeña me enseñó a , dentro de mis posibilidades, hacer regalos a los que poseían menos que yo en estas fechas. Al principio lo hice mediante las Casas que carabineros tiene para niños sin familia, luego a través de un fundación que se distribuye por todo el país, ya que ahí trabajaba una amiga y luego por medio de Correos.

Se lo que se siente cuando uno es pequeño y no tiene regalo o algún presente. Y si bien yo lo tomaba muy maduramente (creo que debí patalear más cuando pequeña en vez de ser una "miniadulta", así mi salud mental sería mejor), pensando que al menos tenía una casa y padres amorosos, pero igual en el fondo de mi corazón me dolía. Así que trato de que al menos cada año haya un niño que no pase por esa experiencia triste =)

Generalmente escojo una o dos cartas, especialmente de niños entre 3 a 10 años, porque son los que más ilusiones se hacen y piden cosas como juguetes o pelotas y no MP4 y celulares O_o

Este año papá me regaló dinero para que me comprara ropa para el verano, ya que estaba bastante escasa de prendas...pero me o gasté todo en regalos ^^. Sólo me compre unos zapatitos que necesitaba, porque me había pasado los últimos años sólo con hawaianas ^^. Pero no me importa.Igual encontré tarde un libro que me interesa, pero eso, al aldo de la cara de felicidad de quienes amo, es algo prescindible.

Mamá es muy austera, de manera que si yo no le compro cosas superfluas como perfumes o pendientes....no los tendría. Papá es difícil de complacer pero siempre encuentro algo campestre que lo haga feliz.Y a ambos le gustan los libros.Y mis amigos, procuro comprarles una mezcla de juguetes y cosas practica...no todos son tan nenes como yo, a esta altura del partido^^.


Bueno , este año me envicié en correos...saqué cuatro cartas!!!!...y me pasé todo el viernes pasado recorriendo, con mi Amigo Gatote, las tiendas para obtener los regalos más lindos.


1.- Una pequeña me pedía un diario de vida, "pues siempre deseó uno pero nunca había podido tenerlo".Eso fue una "misión imposible" .Como ahora las nenas usan las agendas como diarios de vida, casi no hay.Pero encontré, suertudamente, escondido e una pequeña tienda , uno de Sara Key, precioso, pequeño pero con las hojas maravillosamente adornadas y un candado firme ( a prueba de hermanos ^^). Le agregue un lápiz de tinta rosa con olor .


2.- Otra nena le pidió a Santa un set para hacer pulseras y collares. Me costó encontrar uno grande ...todos eran pequeños, porque como las niñitas son pretenciosas, es lo primero que se agota. Menos mal que había uno en una tienda Disney. Como supongo que le gusta arreglarse a sus 7 años, le puse También un cintillo rosa y un esmalte de uñas del mismo color.


3.- La tercera chica tenia al rededor de 10 años, le pidió a Papa Noel la agenda de Hanna Montana (en realidad cualquiera agenda, pero esa le gustaba ^^), una colonia de guagua con spray y una bolsa de dulces surtido "porque le encantaba comer golosinas". Ella fue la menos dificil de complacer. Me ocupe si de que la colonia fuera de guagua, pero unas que viene con unas haditas haditas brillantes en la caja y en el envase y se la envolví a parte. Es que a esa edad a uno le encanta sentir las cajas debajo del papel, porque da pajaritos en estómago de tanto peguntarse que será lo que hay dentro.

4.-La última era la más humilde en su petición. Y a mi me emociona porque se llama como yo.Es el segundo añoque me pillo con su carta y se me arruga el corazón cuando la veo. Su joven mamá pedía para ella, de 4 años, un bloqueador solar" pues soy muy blanquita" y unos zapatitos tipo chinita. Pobresita! nada para la chiquita. Recuerdo que el año pasado pidó un juego de te y yo le regalé uno de porcelana. Recorrí muchas tiendas buscando zapatos tipos chinitas.Habían unas baratas de lona y plástico, pero no me agradaban. Hasta que di con unas chalitas Buble Gummers, rosadas , con florcitas un poco más fucsia ,preciosas, con la suela aromatizada olor fresas.Me enamoré de ellas. Espero que le gusten y creo , sinceramente, que andará más fresca con ellas que con unas chinitas. Le agregue una muñeca , blanda , pero que parecía una barbie grande. como a los 4 años ya ven televisión...

Esta mañana envolví los regalos dentro de bolsas de papel café y les puse cintitas, corcheteandoles las cartas donde viene sus direcciones. Además compre unas bolsitas que parecen de gasa con estrellitas y lunas para ponerles caramelos.Mamá me ayudó...es que aun me duele donde me pegaron cuando me atropellaron @_@...


Así que como a la una y media me encaminé a Correos con mi preciosa carga.Espero que no se pierda ningún regalo en el camino y que todas las pequeñas sean felices en navidad...por mi parte me siento menos deprimida y triste, porque hacer algo por otros da una inmensa alegría al alma...


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"GREENSLEEVES" canción tradicional inglesa, música y letra.



No puedo evitar subir este video que encontre mientras buscaba música navideña para el blog.Es una delicada y bellísima versión del la canción tradiconal Inglesa "Greensaleeves" (Mangas Verdes , en español) atribuida a Enrique VIII de inglaterra, quien supuestamente la habría escrito para su amor de aquel tiempo Ana Bolena. Lo cierto es que las fuentes discrpean en esto ya algunas sostiene que pagó para que un músico la compusiera.
Sea como fuere lo que me importa ahora es que vean lo hermosa de la interpretación. Acompaño la letra , si les interesa puedo traducirla. =)






Greensleeves

( posiblemente escrita por Enrique VIII de Inglaterra,
en al centuria del 1500)

Alas, my love, you do me wrong,
To cast me off discourteously.
For I have loved you well and long,
Delighting in your company.


Greensleeves was all my joy
Greensleeves was my delight,
Greensleeves was my heart of gold,
And who but my lady greensleeves.

Your vows you've broken, like my heart,
Oh, why did you so enrapture me?
Now I remain in a world apart
But my heart remains in captivity.

Greensleeves was all my joy
Greensleeves was my delight,
Greensleeves was my heart of gold,
And who but my lady greensleeves.

I have been ready at your hand,
To grant whatever you would crave,
I have both wagered life and land,
Your love and good-will for to have.

Greensleeves was all my joy
Greensleeves was my delight,
Greensleeves was my heart of gold,
And who but my lady greensleeves.

If you intend thus to disdain,
It does the more enrapture me,
And even so, I still remain
A lover in captivity.

Greensleeves was all my joy
Greensleeves was my delight,
Greensleeves was my heart of gold,
And who but my lady greensleeves.

Ah, Greensleeves, now farewell, adieu,
To God I pray to prosper thee,
For I am still thy lover true,
Come once again and love me.

Greensleeves was all my joy
Greensleeves was my delight,
Greensleeves was my heart of gold,
And who but my lady greensleeves




Espero les haya alegrado, de alguna manera, el alma...


Hugs and Kisses







miércoles, 16 de diciembre de 2009

Ouch!!!!...me atropellaron..+"El REGALO DE LOS REYES MAGOS" de O. Henry



Bueno ayer cuando ,como buen DUENDE NAVIDEÑO, iba a dejar mis regalos al Departamento de Historia, me atropellaron.Una señora mayor no me vio pasando por el paso de cebra, donde era mi derecho cruzar y me pegó un topón bastante fuerte.Me llevaron la hospital,(BRRRRRRR los odio!), me revisaron bien y no tengo mas que contusiones leves, nada grave.Ni un hueso quebrado o daño interno. Fue una suerte que esté acostumbrada a tropezarme, por eso no cai hacia atrás pegandome en la cabeza, sino que tendí a doblarme para poder apoyarme en las manos. Gracias a Dios no pasó mayores y no levaté ninguna denuncia ante carabineros contra la señora.Su familia y ella hicieron todo lo posible para segurarse que yo estaba bien. Damandarlas habría sido poco ético.

Pensaba, después de entregar los regalos, postear un cuento que está en otra entrada ,pero que pos su belleza siempre aconsejo leer en estas fiestas, en las que el egoismo debe ser desterrado de nuestros corazones...lo lei muy pequeña y me impresionó.




EL REGALO DE LOS REYES MAGOS

O. Henry


Un dólar y ochenta y siete centavos. Eso era todo. Y setenta centavos estaban en céntimos. Céntimos ahorrados, uno por uno, discutiendo con el almacenero y el verdulero y el carnicero hasta que las mejillas de uno se ponían rojas de vergüenza ante la silenciosa acusación de avaricia que implicaba un regateo tan obstinado. Delia los contó tres veces. Un dólar y ochenta y siete centavos. Y al día siguiente era Navidad.
Evidentemente no había nada que hacer fuera de echarse al miserable lecho y llorar. Y Delia lo hizo. Lo que conduce a la reflexión moral de que la vida se compone de sollozos, lloriqueos y sonrisas, con predominio de los lloriqueos.
Mientras la dueña de casa se va calmando, pasando de la primera a la segunda etapa, echemos una mirada a su hogar, uno de esos departamentos de ocho dólares a la semana. No era exactamente un lugar para alojar mendigos, pero ciertamente la policía lo habría descrito como tal.
Abajo, en la entrada, había un buzón al cual no llegaba carta alguna, Y un timbre eléctrico al cual no se acercaría jamás un dedo mortal. También pertenecía al departamento una tarjeta con el nombre de "Señor James Dillingham Young".
La palabra "Dillingham" había llegado hasta allí volando en la brisa de un anterior período de prosperidad de su dueño, cuando ganaba treinta dólares semanales. Pero ahora que sus entradas habían bajado a veinte dólares, las letras de "Dillingham" se veían borrosas, como si estuvieran pensando seriamente en reducirse a una modesta y humilde "D". Pero cuando el señor James Dillingham Young llegaba a su casa y subía a su departamento, le decían "Jim" y era cariñosamente abrazado por la señora Delia Dillingham Young, a quien hemos presentado al lector como Delia. Todo lo cual está muy bien.
Delia dejó de llorar y se empolvó las mejillas con el cisne de plumas. Se quedó de pie junto a la ventana y miró hacia afuera, apenada, y vio un gato gris que caminaba sobre una verja gris en un patio gris. Al día siguiente era Navidad y ella tenía solamente un dólar y ochenta y siete centavos para comprarle un regalo a Jim. Había estado ahorrando cada centavo, mes a mes, y éste era el resultado. Con veinte dólares a la semana no se va muy lejos. Los gastos habían sido mayores de lo que había calculado. Siempre lo eran. Sólo un dólar con ochenta y siete centavos para comprar un regalo a Jim. Su Jim. Había pasado muchas horas felices imaginando algo bonito para él. Algo fino y especial y de calidad -algo que tuviera justamente ese mínimo de condiciones para que fuera digno de pertenecer a Jim. Entre las ventanas de la habitación había un espejo de cuerpo entero. Quizás alguna vez hayan visto ustedes un espejo de cuerpo entero en un departamento de ocho dólares. Una persona muy delgada y ágil podría, al mirarse en él, tener su imagen rápida y en franjas longitudinales. Como Delia era esbelta, lo hacía con absoluto dominio técnico. De repente se alejó de la ventana y se paró ante el espejo. Sus ojos brillaban intensamente, pero su rostro perdió su color antes de veinte segundos. Soltó con urgencia sus cabellera y la dejó caer cuan larga era.
Los Dillingham eran dueños de dos cosas que les provocaban un inmenso orgullo. Una era el reloj de oro que había sido del padre de Jim y antes de su abuelo. La otra era la cabellera de Delia. Si la Reina de Saba hubiera vivido en el departamento frente al suyo, algún día Delia habría dejado colgar su cabellera fuera de la ventana nada más que para demostrar su desprecio por las joyas y los regalos de Su Majestad. Si el rey Salomón hubiera sido el portero, con todos sus tesoros apilados en el sótano, Jim hubiera sacado su reloj cada vez que hubiera pasado delante de él nada más que para verlo mesándose su barba de envidia.
La hermosa cabellera de Delia cayó sobre sus hombros y brilló como una cascada de pardas aguas. Llegó hasta más abajo de sus rodillas y la envolvió como una vestidura. Y entonces ella la recogió de nuevo, nerviosa y rápidamente. Por un minuto se sintió desfallecer y permaneció de pie mientras un par de lágrimas caían a la raída alfombra roja.
Se puso su vieja y oscura chaqueta; se puso su viejo sombrero. Con un revuelo de faldas y con el brillo todavía en los ojos, abrió nerviosamente la puerta, salió y bajó las escaleras para salir a la calle.
Donde se detuvo se leía un cartel: "Mme. Sofronie. Cabellos de todas clases". Delia subió rápidamente Y, jadeando, trató de controlarse. Madame, grande, demasiado blanca, fría, no parecía la "Sofronie" indicada en la puerta.
-¿Quiere comprar mi pelo? -preguntó Delia.
-Compro pelo -dijo Madame-. Sáquese el sombrero y déjeme mirar el suyo.
La áurea cascada cayó libremente.
-Veinte dólares -dijo Madame, sopesando la masa con manos expertas.
-Démelos inmediatamente -dijo Delia.
Oh, y las dos horas siguientes transcurrieron volando en alas rosadas. Perdón por la metáfora, tan vulgar. Y Delia empezó a mirar los negocios en busca del regalo para Jim.
Al fin lo encontró. Estaba hecho para Jim, para nadie más. En ningún negocio había otro regalo como ése. Y ella los había inspeccionado todos. Era una cadena de reloj, de platino, de diseño sencillo y puro, que proclamaba su valor sólo por el material mismo y no por alguna ornamentación inútil y de mal gusto... tal como ocurre siempre con las cosas de verdadero valor. Era digna del reloj. Apenas la vio se dio cuenta de que era exactamente lo que buscaba para Jim. Era como Jim: valioso y sin aspavientos. La descripción podía aplicarse a ambos. Pagó por ella veintiún dólares y regresó rápidamente a casa con ochenta y siete centavos. Con esa cadena en su reloj, Jim iba a vivir ansioso de mirar la hora en compañía de cualquiera. Porque, aunque el reloj era estupendo, Jim se veía obligado a mirar la hora a hurtadillas a causa de la gastada correa que usaba en vez de una cadena.
Cuando Delia llegó a casa, su excitación cedió el paso a una cierta prudencia y sensatez. Sacó sus tenacillas para el pelo, encendió el gas y empezó a reparar los estragos hechos por la generosidad sumada al amor. Lo cual es una tarea tremenda, amigos míos, una tarea gigantesca.
A los cuarenta minutos su cabeza estaba cubierta por unos rizos pequeños y apretados que la hacían parecerse a un encantador estudiante holgazán. Miró su imagen en el espejo con ojos críticos, largamente.
"Si Jim no me mata, se dijo, antes de que me mire por segunda vez, dirá que parezco una corista de Coney Island. Pero, ¿qué otra cosa podría haber hecho? ¡Oh! ¿Qué podría haber hecho con un dólar y ochenta y siete centavos?."
A las siete de la noche el café estaba ya preparado y la sartén lista en la estufa para recibir la carne.
Jim no se retrasaba nunca. Delia apretó la cadena en su mano y se sentó en la punta de la mesa que quedaba cerca de la puerta por donde Jim entraba siempre. Entonces escuchó sus pasos en el primer rellano de la escalera y, por un momento, se puso pálida. Tenía la costumbre de decir pequeñas plegarias por las pequeñas cosas cotidianas y ahora murmuró: "Dios mío, que Jim piense que sigo siendo bonita".
La puerta se abrió, Jim entró y la cerró. Se le veía delgado y serio. Pobre muchacho, sólo tenía veintidós años y ¡ya con una familia que mantener! Necesitaba evidentemente un abrigo nuevo y no tenía guantes.
Jim franqueó el umbral y allí permaneció inmóvil como un perdiguero que ha descubierto una codorniz. Sus ojos se fijaron en Delia con una expresión que su mujer no pudo interpretar, pero que la aterró. No era de enojo ni de sorpresa ni de desaprobación ni de horror ni de ningún otro sentimiento para los que que ella hubiera estado preparada. Él la miraba simplemente, con fijeza, con una expresión extraña.
Delia se levantó nerviosamente y se acercó a él.
-Jim, querido -exclamó- no me mires así. Me corté el pelo y lo vendí porque no podía pasar la Navidad sin hacerte un regalo. Crecerá de nuevo ¿no te importa, verdad? No podía dejar de hacerlo. Mi pelo crece rápidamente. Dime "Feliz Navidad" y seamos felices. ¡No te imaginas qué regalo, qué regalo tan lindo te tengo!
-¿Te cortaste el pelo? -preguntó Jim, con gran trabajo, como si no pudiera darse cuenta de un hecho tan evidente aunque hiciera un enorme esfuerzo mental.
-Me lo corté y lo vendí -dijo Delia-. De todos modos te gusto lo mismo, ¿no es cierto? Sigo siendo la misma aún sin mi pelo, ¿no es así?
Jim pasó su mirada por la habitación con curiosidad.
-¿Dices que tu pelo ha desaparecido? -dijo con aire casi idiota.
-No pierdas el tiempo buscándolo -dijo Delia-. Lo vendí, ya te lo dije, lo vendí, eso es todo. Es Nochebuena, muchacho. Lo hice por ti, perdóname. Quizás alguien podría haber contado mi pelo, uno por uno -continuó con una súbita y seria dulzura-, pero nadie podría haber contado mi amor por ti. ¿Pongo la carne al fuego? -preguntó.
Pasada la primera sorpresa, Jim pareció despertar rápidamente. Abrazó a Delia. Durante diez segundos miremos con discreción en otra dirección, hacia algún objeto sin importancia. Ocho dólares a la semana o un millón en un año, ¿cuál es la diferencia? Un matemático o algún hombre sabio podrían darnos una respuesta equivocada. Los Reyes Magos trajeron al Niño regalos de gran valor, pero aquél no estaba entre ellos. Este oscuro acertijo será explicado más adelante.
Jim sacó un paquete del bolsillo de su abrigo y lo puso sobre la mesa.
-No te equivoques conmigo, Delia -dijo-. Ningún corte de pelo, o su lavado o un peinado especial, harían que yo quisiera menos a mi mujercita. Pero si abres ese paquete verás por qué me has provocado tal desconcierto en un primer momento.
Los blancos y ágiles dedos de Delia retiraron el papel y la cinta. Y entonces se escuchó un jubiloso grito de éxtasis; y después, ¡ay!, un rápido y femenino cambio hacia un histérico raudal de lágrimas y de gemidos, lo que requirió el inmediato despliegue de todos los poderes de consuelo del señor del departamento.
Porque allí estaban las peinetas -el juego completo de peinetas, una al lado de otra- que Delia había estado admirando durante mucho tiempo en una vitrina de Broadway. Eran unas peinetas muy hermosas, de carey auténtico, con sus bordes adornados con joyas y justamente del color para lucir en la bella cabellera ahora desaparecida. Eran peinetas muy caras, ella lo sabía, y su corazón simplemente había suspirado por ellas y las había anhelado sin la menor esperanza de poseerlas algún día. Y ahora eran suyas, pero las trenzas destinadas a ser adornadas con esos codiciados adornos habían desaparecido.
Pero Delia las oprimió contra su pecho y, finalmente, fue capaz de mirarlas con ojos húmedos y con una débil sonrisa, y dijo:
-¡Mi pelo crecerá muy rápido, Jim!
Y enseguida dio un salto como un gatito chamuscado y gritó:
-¡Oh, oh!
Jim no había visto aún su hermoso regalo. Delia lo mostró con vehemencia en la abierta palma de su mano. El precioso y opaco metal pareció brillar con la luz del brillante y ardiente espíritu de Delia.
-¿Verdad que es maravillosa, Jim? Recorrí la ciudad entera para encontrarla. Ahora podrás mirar la hora cien veces al día si se te antoja. Dame tu reloj. Quiero ver cómo se ve con ella puesta.
En vez de obedecer, Jim se dejo caer en el sofá, cruzó sus manos debajo de su nuca y sonrió.
-Delia -le dijo- olvidémonos de nuestros regalos de Navidad por ahora. Son demasiado hermosos para usarlos en este momento. Vendí mi reloj para comprarte las peinetas. Y ahora pon la carne al fuego.
Los Reyes Magos, como ustedes seguramente saben, eran muy sabios -maravillosamente sabios- y llevaron regalos al Niño en el Pesebre. Ellos fueron los que inventaron los regalos de Navidad. Como eran sabios, no hay duda que también sus regalos lo eran, con la ventaja suplementaria, además, de poder ser cambiados en caso de estar repetidos. Y aquí les he contado, en forma muy torpe, la sencilla historia de dos jóvenes atolondrados que vivían en un departamento y que insensatamente sacrificaron el uno al otro los más ricos tesoros que tenían en su casa. Pero, para terminar, digamos a los sabios de hoy en día que, de todos los que hacen regalos, ellos fueron los más sabios. De todos los que dan y reciben regalos, los más sabios son los seres como Jim y Delia. Ellos son los verdaderos Reyes Magos.


Conmovedor...¿no?...ojalá todos tuviesemos la capacidad de sacrificar lo que amamos por la felicidad de otros ... y de alejar , no sólo en esta época, sino todo el año, la rabia, la envidia y el egoismo de nuestros actos y pensamiento...




Hugs and Kisses



lunes, 14 de diciembre de 2009

"Reflexión Navideña" de Manuel Gutierrez Mieres



Este es un escrito que recibimos como regalo mamá y yo el año pasado .Es de una viejo amigo de mama, un maestro ya mayor.El es profesor normalista, de Enseñanza Media y Universitario y aun,gracias a Dios, casi a sus 70 años, sigue enseñando.Escribe poesía y teatro ,especialmente para niños. Ha estado muy enfermo últimamente y ruego a Dios por su salud. Por eso , en parte,le dedico esta entrada y publico esta pequeña meditación que me empañó los ojos cuando la leí por primera vez...Disfrúntelo, es hermoso y sincero...


"Cada vez que asoma Nochebuena, el tiempo nos ofrece una suerte de sortilegio que los hombres olvidan prontamente.

En esa noche prodigiosa miles, millones de hombres y mujeres de todas las latitudes del mundo levantan sus miradas hacia los cielos, observan cautelosos el brillar de las estrellas; esperan confiados que un hálito de amor los sobrecoja y los redima; que un sentimiento de bondad los una; que una anhelada convivencia en paz acuda a ellos. Pero pronto lo olvidan.

En la natividad los hombres nacen de nuevo, en sus almas anida la resurrección y una buena fe se desliza en sus corazones; pero, pronto lo olvidan.

Los hombres miran, escuchan, sienten el mensaje divino pero resbala por sus mentes y no se hace espíritu.

Por eso, salgan ustedes, en esa noche y miren las estrellas... Yo les aseguro que si en sus miradas hay fe y esperanza, si piden con el fervor de sus corazones, ustedes no olvidarán y este mundo de odios, vilezas y cobardías se irá transformando en una fuerza arrolladora, en un canto de amanecer en que el hombre irá saliendo paulatinamente de la prehistoria donde habita para convertirse en verdadero ser humano e histórico.

Salgan a mirar las estrellas y les aseguro que la noche y el tiempo, el fulgor y sus pupilas, el silencio y la emoción, irán floreciendo en rondas de paz y fraterna amistad.

Salgan a mirar las estrellas porque así los hombres volviéndose a encontrar, mirándose en ustedes, llenándose de luz, no olvidarán jamás.

Salgan ustedes, a mirar las estrellas... y el tiempo, el gran e inexorable tiempo de todos los tiempos no olvidará jamás.


MGM"

Otra bellísima prosa del Querido don Manuel en en mi blog..."SOLIDARIDAD"



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Que tus pasos sean benditos, Viajero

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