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lunes, 15 de agosto de 2011

Leyenda rusa: Vasilissa (Basilisa) la Hermosa ... (ya que estoy metida al medio de la saga "Vampire Academy"=P)












Esta será una nueva sección del blog (Uff! Otra más @_@) dedicada a mezclar la mitología, el cine y libros. Como está tan de moda usar leyendas antiguas, especialmente mitología griega (lo más cercano es "Predestinados") y reinventarlas, reescribirlas etc.Me parece una buena idea arrojar un poco de luz sobre las verdaderas tradiciones que dan vida a estos nuevos relatos.





También me he dado cuenta que se usan películas o frases de películas en las narraciones (Uff! para que hablar de todo lo que se recuenta en el cine, pero eso es demasiado extenso para ocuparme sola de ello) , que tal vez pocos conozcan  y con las cuales también me gustaría trabajar. Por ejemplo esta: ""Por todos los santos, qué noble que es este grupo.Son todos unos espartacos ,¿no es así?" (Frostbite-Richelle Mead):¿Espartacos? , Why?=P





Como estoy en medio de la Saga de Vampire Academy, les dejo la historia de Vasilissa (o Basilisa) la Bella y un par de enlaces más que hice con motivo del libro "Marcada" y leyendas rusas sobre la misma figura.





Si desean algo en especial, pueden dejarme un comentario.














En un reino vivía una vez un comerciante con su mujer y su única hija, llamada Basilisa la Hermosa. Al cumplir la niña los ocho años se puso enferma su madre, y presintiendo su próxima muerte llamó a Basilisa, le dio una muñeca y le dijo:




-Escúchame, hijita mía, y acuérdate bien de mis últimas palabras. Yo me muero y con mi bendición te dejo esta muñeca; guárdala siempre con cuidado, sin mostrarla a nadie, y cuando te suceda alguna desdicha, pídele consejo.




Después de haber dicho estas palabras, la madre besó a su hija, suspiró y se murió.




El comerciante, al quedarse viudo, se entristeció mucho; pero pasó tiempo, se fue consolando y decidió volver a casarse. Era un hombre bueno y muchas mujeres lo deseaban por marido; pero entre todas eligió una viuda que tenía dos hijas de la edad de Basilisa y que en toda la comarca tenía fama de ser buena madre y ama de casa ejemplar.




El comerciante se casó con ella, pero pronto comprendió que se había equivocado, pues no encontró la buena madre que para su hija deseaba. Basilisa era la joven más hermosa de la aldea; la madrastra y sus hijas, envidiosas de su belleza, la mortificaban continuamente y le imponían toda clase de trabajos para ajar su hermosura a fuerza de cansancio y para que el aire y el sol quemaran su cutis delicado. Basilisa soportaba todo con resignación y cada día crecía su hermosura, mientras que las hijas de la madrastra, a pesar de estar siempre ociosas, se afeaban por la envidia que tenían a su hermana. La causa de esto no era ni más ni menos que la buena Muñeca, sin la ayuda de la cual Basilisa nunca hubiera podido cumplir con todas sus obligaciones. La Muñeca la consolaba en sus desdichas, dándole buenos consejos y trabajando con ella.




Así pasaron algunos años y las muchachas llegaron a la edad de casarse. Todos los jóvenes de la ciudad solicitaban casarse con Basilisa, sin hacer caso alguno de las hijas de la madrastra. Ésta, cada vez más enfadada, contestaba a todos:




-No casaré a la menor antes de que se casen las mayores.




Y después de haber despedido a los pretendientes, se vengaba de la pobre Basilisa con golpes e injurias.




Un día el comerciante tuvo necesidad de hacer un viaje y se marchó. Entretanto, la madrastra se mudó a una casa que se hallaba cerca de un espeso bosque en el que, según decía la gente, aunque nadie lo había visto, vivía la terrible bruja Baba-Yaga; nadie osaba acercarse a aquellos lugares, porque Baba-Yaga se comía a los hombres como si fueran pollos.




Después de instaladas en el nuevo alojamiento, la madrastra, con diferentes pretextos, enviaba a Basilisa al bosque con frecuencia; pero a pesar de todas sus astucias la joven volvía siempre a casa, guiada por la Muñeca, que no permitía que Basilisa se acercase a la cabaña de la temible bruja.




Llegó el otoño, y un día la madrastra dio a cada una de las tres muchachas una labor: a una le ordenó que hiciese encaje; a otra, que hiciese medias, y a Basilisa le mandó hilar, obligándolas a presentarle cada día una cierta cantidad de trabajo hecho. Apagó todas las luces de la casa, excepto una vela que dejó encendida en la habitación donde trabajaban sus hijas, y se acostó. Poco a poco, mientras las muchachas estaban trabajando, se formó en la vela un pabilo, y una de las hijas de la madrastra, con el pretexto de cortarlo, apagó la luz con las tijeras.




-¿Qué haremos ahora? -dijeron las jóvenes-. No había más luz que ésta en toda la casa y nuestras labores no están aún terminadas. ¡Habrá que ir en busca de luz a la cabaña de Baba-Yaga!




-Yo tengo luz de mis alfileres -dijo la que hacía el encaje-. No iré yo.




-Tampoco iré yo -añadió la que hacía las medias-. Tengo luz de mis agujas.




-¡Tienes que ir tú en busca de luz! -exclamaron ambas-. ¡Anda! ¡Ve a casa de Baba-Yaga!




Y al decir esto echaron a Basilisa de la habitación. Basilisa se dirigió sin luz a su cuarto, puso la cena delante de la Muñeca y le dijo:




-Come, Muñeca mía, y escucha mi desdicha. Me mandan a buscar luz a la cabaña de Baba-Yaga y ésta me comerá. ¡Pobre de mí!




-No tengas miedo -le contestó la Muñeca-; ve donde te manden, pero no te olvides de llevarme contigo; ya sabes que no te abandonaré en ninguna ocasión.




Basilisa se metió la Muñeca en el bolsillo, se persignó y se fue al bosque. La pobrecita iba temblando, cuando de repente pasó rápidamente por delante de ella un jinete blanco como la nieve, vestido de blanco, montado en un caballo blanco y con un arnés blanco; en seguida empezó a amanecer. Siguió su camino y vio pasar otro jinete rojo, vestido de rojo y montado en un corcel rojo, y en seguida empezó a levantarse el sol. Durante todo el día y toda la noche anduvo Basilisa, y sólo al atardecer del día siguiente llegó al claro donde se hallaba la cabaña de Baba-Yaga; la cerca que la rodeaba estaba hecha de huesos humanos rematados por calaveras; las puertas eran piernas humanas; los cerrojos, manos, y la cerradura, una boca con dientes. Basilisa se llenó de espanto. De pronto apareció un jinete todo negro, vestido de negro y montando un caballo negro, que al aproximarse a las puertas de la cabaña de Baba-Yaga desapareció como si se lo hubiese tragado la tierra; en seguida se hizo de noche. No duró mucho la oscuridad: de las cuencas de los ojos de todas las calaveras salió una luz que alumbró el claro del bosque como si fuese de día. Basilisa temblaba de miedo y no sabiendo dónde esconderse, permanecía quieta.




De pronto se oyó un tremendo alboroto: los árboles crujían, las hojas secas estallaban y la espantosa bruja Baba-Yaga apareció saliendo del bosque, sentada en su mortero, arreando con el mazo y barriendo sus huellas con la escoba. Se acercó a la puerta, se paró, y husmeando el aire, gritó:




-¡Huele a carne humana! ¿Quién está ahí?




Basilisa se acercó a la vieja, la saludó con mucho respeto y le dijo:




-Soy yo, abuelita; las hijas de mi madrastra me han mandado que venga a pedirte luz.




-Bueno -contestó la bruja-, las conozco bien; quédate en mi casa y si me sirves a mi gusto te daré la luz.




Luego, dirigiéndose a las puertas, exclamó:




-¡Ea!, mis fuertes cerrojos, ¡ábranse! ¡Ea!, mis anchas puertas, ¡déjenme pasar!




Las puertas se abrieron; Baba-Yaga entró silbando, acompañada de Basilisa, y las puertas se volvieron a cerrar solas. Una vez dentro de la cabaña, la bruja se echó en un banco y dijo:




-¡Quiero cenar! ¡Sirve toda la comida que está en el horno!




Basilisa encendió una tea acercándola a una calavera, y se puso a sacar la comida del horno y a servírsela a Baba-Yaga; la comida era tan abundante que habría podido satisfacer el hambre de diez hombres; después trajo de la bodega vinos, cerveza, aguardiente y otras bebidas. Todo se lo comió y se lo bebió la bruja, y a Basilisa le dejó tan sólo un poquitín de sopa de coles y una cortecita de pan.




Se preparó para acostarse y dijo a la nueva doncella:




-Mañana tempranito, después que me marche, tienes que barrer el patio, limpiar la cabaña, preparar la comida y lavar la ropa; luego tomarás del granero un celemín de trigo y lo expurgarás del maíz que tiene mezclado. Procura hacerlo todo, porque si no te comeré a ti.




Después de esto, Baba-Yaga se puso a roncar, mientras que Basilisa, poniendo ante la Muñeca las sobras de la comida y vertiendo amargas lágrimas, dijo:




-Toma, Muñeca mía, come y escúchame. ¡Qué desgraciada soy! La bruja me ha encargado que haga un trabajo para el que harían falta cuatro personas y me amenazó con comerme si no lo hago todo.




La Muñeca contestó:




-No temas nada, Basilisa; come, y después de rezar, acuéstate; mañana arreglaremos todo.




Al día siguiente se despertó Basilisa muy tempranito, miró por la ventana y vio que se apagaban ya los ojos de las calaveras. Vio pasar y desaparecer al jinete blanco, y en seguida amaneció. Baba-Yaga salió al patio, silbó, y ante ella apareció el mortero con el mazo y la escoba. Pasó a todo galope el jinete rojo, e inmediatamente salió el sol. La bruja se sentó en el mortero y salió del patio arreando con el mazo y barriendo con la escoba.




Basilisa se quedó sola, recorrió la cabaña, se admiró al ver las riquezas que allí había y se quedó indecisa sin saber por cuál trabajo empezar. Miró a su alrededor y vio que de pronto todo el trabajo aparecía hecho; la Muñeca estaba separando los últimos granos de trigo de los de maíz.




-¡Oh mi salvadora! -exclamó Basilisa-. Me has librado de ser comida por Baba-Yaga.




-No te queda más que preparar la comida -le contestó la Muñeca al mismo tiempo que se metía en el bolsillo de Basilisa-. Prepárala y descansa luego de tu labor.




Al anochecer, Basilisa puso la mesa, esperando la llegada de Baba-Yaga. Ya anochecía cuando pasó rápidamente el jinete negro, e inmediatamente obscureció por completo; sólo lucieron los ojos de las calaveras. Luego crujieron los árboles, estallaron las hojas y apareció Baba-Yaga, que fue recibida por Basilisa.




-¿Está todo hecho? -preguntó la bruja.




-Examínalo todo tú misma, abuelita.




Baba-Yaga recorrió toda la casa y se puso de mal humor por no encontrar un solo motivo para regañar a Basilisa.




-Bien -dijo al fin, y se sentó a la mesa; luego exclamó-: ¡Mis fieles servidores, vengan a moler mi trigo!




En seguida se presentaron tres pares de manos, cogieron el trigo y desaparecieron. Baba-Yaga, después de comer hasta saciarse, se acostó y ordenó a Basilisa:




-Mañana harás lo mismo que hoy, y además tomarás del granero un montón de semillas de adormidera y las escogerás una a una para separar los granos de tierra.




Y dada esta orden se volvió del otro lado y se puso a roncar, mientras Basilisa pedía consejo a la Muñeca. Ésta repitió la misma contestación de la víspera:




-Acuéstate tranquila después de haber rezado. Por la mañana se es más sabio que por la noche; ya veremos cómo lo hacemos todo.




Por la mañana la bruja se marchó otra vez, y la muchacha, ayudada por su Muñeca, cumplió todas sus obligaciones. Al anochecer volvió Baba-Yaga a casa, visitó todo y exclamó:




-¡Mis fieles servidores, mis queridos amigos, vengan a prensar mi simiente de adormidera!




Se presentaron los tres pares de manos, cogieron las semillas de adormidera y se las llevaron. La bruja se sentó a la mesa y se puso a cenar.




-¿Por qué no me cuentas algo? -preguntó a Basilisa, que estaba silenciosa-. ¿Eres muda?




-Si me lo permites, te preguntaré una cosa.




-Pregunta; pero ten en cuenta que no todas las preguntas redundan en bien del que las hace. Cuanto más sabio se es, se es más viejo.




-Quiero preguntarte, abuelita, lo que he visto mientras caminaba por el bosque. Me adelantó un jinete todo blanco, vestido de blanco y montado sobre un caballo blanco. ¿Quién era?




-Es mi Día Claro -contestó la bruja.




-Más allá me alcanzó otro jinete todo rojo, vestido de rojo y montando un corcel rojo. ¿Quién era éste?




-Es mi Sol Radiante.




-¿Y el jinete negro que me encontré ya junto a tu puerta?




-Es mi Noche Oscura.




Basilisa se acordó de los tres pares de manos, pero no quiso preguntar más y se calló.




-¿Por qué no preguntas más? -dijo Baba-Yaga.




-Esto me basta; me has recordado tú misma, abuelita, que cuanto más sepa seré más vieja.




-Bien -repuso la bruja-; bien haces en preguntar sólo lo que has visto fuera de la cabaña y no en la cabaña misma, pues no me gusta que los demás se enteren de mis asuntos. Y ahora te preguntaré yo también. ¿Cómo consigues cumplir con todas las obligaciones que te impongo?




-La bendición de mi madre me ayuda -contestó la joven.




-¡Oh lo que has dicho! ¡Vete en seguida, hija bendita! ¡No necesito almas benditas en mi casa! ¡Fuera!




Y expulsó a Basilisa de la cabaña, la empujó también fuera del patio; luego, tomando de la cerca una calavera con los ojos encendidos, la clavó en la punta de un palo, se la dio a Basilisa y le dijo:




-He aquí la luz para las hijas de tu madrastra; tómala y llévatela a casa.




La muchacha echó a correr alumbrando su camino con la calavera, que se apagó ella sola al amanecer; al fin, a la caída de la tarde del día siguiente llegó a su casa. Se acercó a la puerta y tuvo intención de tirar la calavera pensando que ya no necesitarían luz en casa; pero oyó una voz sorda que salía de aquella boca sin dientes, que decía: «No me tires, llévame contigo.» Miró entonces a la casa de su madrastra, y no viendo brillar luz en ninguna ventana, decidió llevar la calavera consigo.




La acogieron con cariño y le contaron que desde el momento en que se había marchado no tenían luz, no habían podido encender el fuego y las luces que traían de las casas de los vecinos se apagaban apenas entraban en casa.




-Acaso la luz que has traído no se apague -dijo la madrastra.




Trajeron la calavera a la habitación y sus ojos se clavaron en la madrastra y sus dos hijas, quemándolas sin piedad. Intentaban esconderse, pero los ojos ardientes las perseguían por todas partes; al amanecer estaban ya las tres completamente abrasadas; sólo Basilisa permaneció intacta.




Por la mañana la joven enterró la calavera en el bosque, cerró la casa con llave, se dirigió a la ciudad, pidió alojamiento en casa de una pobre anciana y se instaló allí esperando que volviese su padre. Un día dijo Basilisa a la anciana:




-Me aburro sin trabajo, abuelita. Cómprame del mejor lino e hilaré, para matar el tiempo.




La anciana compró el lino y la muchacha se puso a hilar. El trabajo avanzaba con rapidez y el hilo salía igualito y finito como un cabello. Pronto tuvo un gran montón, suficiente para ponerse a tejer; pero era imposible encontrar un peine tan fino que sirviese para tejer el hilo de Basilisa y nadie se comprometía a hacerlo. La muchacha pidió ayuda a su Muñeca, y ésta en una sola noche le preparó un buen telar.




A fines del invierno el lienzo estaba ya tejido y era tan fino que se hubiera podido enhebrar en una aguja. En la primavera lo blanquearon, y entonces dijo Basilisa a la anciana:




-Vende el lienzo, abuelita, y guárdate el dinero.




La anciana miró la tela y exclamó:




-No, hijita; ese lienzo, salvo el zar, no puede llevarlo nadie. Lo enseñaré en palacio.




Se dirigió a la residencia del zar y se puso a pasear por delante de las ventanas de palacio.




El zar la vio y le preguntó:




-¿Qué quieres, viejecita?




-Majestad -contestó ésta-, he traído conmigo una mercancía preciosa que no quiero mostrar a nadie más que a ti.




El zar ordenó que la hiciesen entrar, y al ver el lienzo se quedó admirado.




-¿Qué quieres por él? -preguntó.




-No tiene precio, padre y señor; te lo he traído como regalo.




El zar le dio las gracias y la colmó de regalos. Empezaron a cortar el lienzo para hacerle al zar unas camisas; cortaron la tela, pero no pudieron encontrar lencera que se encargase de coserlas. La buscaron largo tiempo, y al fin el zar llamó a la anciana y le dijo:




-Ya que has sabido hilar y tejer un lienzo tan fino, por fuerza tienes que saber coserme las camisas.




-No soy yo, majestad, quien ha hilado y tejido esta tela; es labor de una hermosa joven que vive conmigo.




-Bien; pues que me cosa ella las camisas.




Volvió la anciana a su casa y contó a Basilisa lo sucedido y ésta repuso:




-Ya sabía yo que me llamarían para hacer este trabajo.




Se encerró en su habitación y se puso a trabajar. Cosió sin descanso y pronto tuvo hecha una docena de camisas. La anciana las llevó a palacio, y mientras tanto Basilisa se lavó, se peinó, se vistió y se sentó a la ventana esperando lo que sucediera.




Al poco rato vio entrar en la casa a un lacayo del zar, que dirigiéndose a la joven dijo:




-Su Majestad el zar quiere ver a la hábil lencera que le ha cosido las camisas, para recompensarla según merece.




Basilisa la Hermosa se encaminó a palacio y se presentó al zar. Apenas éste la vio se enamoró perdidamente de ella.




-Hermosa joven -le dijo-, no me separaré de ti, porque serás mi esposa.




Entonces tomó a Basilisa la Hermosa de la mano, la sentó a su lado y aquel mismo día celebraron la boda.




Cuando volvió el padre de Basilisa tuvo una gran alegría al conocer la suerte de su hija y se fue a vivir con ella. En cuanto a la anciana, la joven zarina la acogió también en su palacio y a la Muñeca la guardó consigo hasta los últimos días de su vida, que fue toda ella muy feliz.








LizLinkS




El Cuento de Basilisa la Sabia está ACA , bajo el nombre de "La Rana Zarevna".



"BABA YAGA, la bruja Eslava y la leyenda de Vassilisa "...ACA



"Nyx (Nyx) y las amazonas" ACA



Si mañana me siento mejor de mi faringitis, comentaré las últimos libros que he leído Vampire Academy I y II










Hugs and kisses











martes, 26 de julio de 2011

Cráneos y cabezas: tradiciones y trofeos


La calavera es uno símbolo más potente dentro de las culturas del mundo.Se creía que dentro de ella reside el alma.Debido a esto los cráneos y las cabezas se convirtieron en preciados trofeos en muchos pueblos 


La imagen de la calavera es una metáfora visual de la mortalidad humana, sobre todo en Occidente: aparece como aviso e los productos tóxicos, o como un icono macabro en las columnas conmemorativas. Pero en otras culturas la percepción es muy distinta, y la gente honra al cráneo como poderosa fuente de vida y fertilidad, en vez de temerlo como terrorífico símbolo de muerte.

Cráneos Sagrados.

Debido a su asociación con el alma y el más allá, el cráneo tiene múltiples connotaciones religiosas.
El culto al cráneo como objeto sagrado fue habitual en los pueblos antiguos.
En la mitología nórdica, el cráneo del gigante Ymir se convirtió en la bóveda celeste tras su muerte.
En América Precolombina el cráneo fue honrado por aztecas, mayas y otros pueblos ya fueran altas culturas o sólo asociaciones tribales.
En la iconografía budista e hinduista aparece muchas veces representado, a menudo con guirnaldas o sobre un cetro.
En el cristianismo es un emblema que se asocia con la penitencia y es un recordatorio de nuestra mortalidad.Debemos recordar que la crucifixión tuvo lugar en el Gólgota, "El lugar de la Calavera", donde se decía estaba  el cráneo de Adán. Al morir en ese lugar Jesucristo limpió al hombre del Pecado Original.


El Kapala, es una copa o cuenco, hecho en un cráneo humano usado por el budismo tibetano.Nos recuerda nuestra temporalidad


Caza de Cabezas

Hasta épocas recientes era habitual en Sureste asiático, Oceanía y Sudamérica cobrarse cabezas humanas como símbolo de poder, pues poseían la creencia de que el alma reside en la cabeza.Mediante la decapitación, el guerrero pretendía adueñarse del alma y de la fuerza vital de su víctima reclamándola para si mismo, su comunidad y su tierra.
La caza de cabezas era importante símbolo de renovación de fertilidad y de poder espiritual , después de una muerte en un comunidad o de una mala cosecha.
En algunas culturas los trofeos de cabezas eran señales de madurez, y los hombres jóvenes sólo posdía cazarse luego de capturar su primera cabeza.
En el Sureste asiático y Melanesia , en tribus como los Ilongot y los Dayak, la caza de cabezas era un ritual a la vez que un acto de guerra.
Los maories conservaban las cabezas de sus enemigos ahumándolas, después de extraerles el cráneo.
En China, los soldados Qin, en su mayoría esclavos, coleccionaban la cabeza de sus enemigos, obteniendo su libertad al volver de la guerra con esos trofeos.

Reducción de cabezas

De las muchas culturas cazadoras de cabezas , sólo los jíbaros de amazonía de Ecuador y Perú, son conocidos por practicar el Tsantsa. Al obtener una cabeza en combate,el guerrero aumenta su poder personal o arutam, más el alma del difunto sigue siendo peligrosa. Al reducir la cabeza, se destruye su poder y se impide el regreso del espíritu vengador

Al reducir la cabeza se extraía el cráneo y la piel se rellenaba con arena o guijarros calientes.Luego se amasaba hasta que encogía


Fente:Signos y Símbolos-Kathryn Wilkinson 

¿Que piensan sobre estas tradiciones, amigos?

¿Les aterra?

¿Les gustan?

¿Sienten curiosidad? 




Hugs and kisses 



sábado, 9 de julio de 2011

Peregrinado hacia Lined Alsab VIII...¡¡¡Agotada!!! + "La leyenda de la Rana Zarevna" de Alekandr Nikoalevich Afanasiev


Este es mi actual estado ¬¬ ...creo que no merece comentario alguno.Y si a eso le sumamos un sueño de esos que parecen salidos de los filtros de la Edad Media, los síntomas de gripe, una completa falta de concentración y un stress galopante...tenemos un lindísimo panorama ¬¬

Pero como siempre, no me daré por vencida y lucharé hasta el final, logre o no terminar todos mis trabajos. Dios proveerá si me esfuerzo, esa es mi esperanza constante.


Quiero dejarles una leyenda rusa que encontró MI Heathcliff hace algunos días. El me llama Zarevna (princesa en ruso) y cuando me contó del nombre no le creí de la historia. Pensé que me estaba tomando el pelo ¬¬...pero la leyenda si existe y es adorablemente mágica.





La Rana Zarevna

(Cuento folclórico Ruso)

Alekandr Nikoalevich Afanasiev


En un reino muy lejano reinaban un zar y una zarina que tenían tres hijos. Los tres eran solteros, jóvenes y tan valientes que su valor y audacia eran envidiados por todos los hombres del país. El menor se llamaba el zarevich (príncipe,así se llama al hijo del Zar)Iván.

Un día les dijo el zar:

-Queridos hijos: Tomen cada uno una flecha, tiendan sus fuertes arcos y dispárenla al acaso, y dondequiera que caiga, allí irán a escoger novia para casarse.

Lanzó su flecha el hermano mayor y cayó en el patio de un boyardo, frente al torreón donde vivían las mujeres; disparó la suya el segundo hermano y fue a caer en el patio de un comerciante, clavándose en la puerta principal, donde a la sazón se hallaba la hija, que era una joven hermosa. Soltó la flecha el hermano menor y cayó en un pantano sucio al lado de una rana.

El atribulado zarevich Iván dijo entonces a su padre:

-¿Cómo podré, padre mío, casarme con una rana? No creo que sea ésa la pareja que me esté destinada.

-¡Cásate -le contestó el zar-, puesto que tal ha sido tu suerte!

Y al poco tiempo se casaron los tres hermanos: el mayor, con la hija del boyardo; el segundo, con la hija del comerciante, e Iván, con la rana.

Algún tiempo después el zar les ordenó:

-Que sus mujeres me hagan, para la comida, un pan blanco y tierno.

Volvió a su palacio el zarevich Iván muy disgustado y pensativo.

-¡Kwa, kwa, Iván Zarevich! ¿Por qué estás tan triste? -le preguntó la Rana-. ¿Acaso te ha dicho tu padre algo desagradable o se ha enfadado contigo?

-¿Cómo quieres que no esté triste? Mi señor padre te ha mandado hacerle, para la comida, un pan blanco y tierno.

-¡No te apures, zarevich! Vete, acuéstate y duerme tranquilo. Por la mañana se es más sabio que por la noche -le dijo la Rana.

Se acostó el zarevich y se durmió profundamente; entonces la Rana se quitó la piel y se transformó en una hermosa joven llamada la Sabia Basilisa, salió al patio y exclamó en alta voz:

-¡Criadas! ¡Prepárenme un pan blanco y tierno como el que comía en casa de mi querido padre!

Por la mañana, cuando despertó el zarevich Iván, la Rana tenía ya el pan hecho, y era tan blanco y delicioso que no podía imaginarse nada igual. Por los lados estaba adornado con dibujos que representaban las poblaciones del reino, con sus palacios y sus iglesias.

El zarevich Iván presentó el pan al zar; éste quedó muy satisfecho y le dio las gracias; pero en seguida ordenó a sus tres hijos:

-Que sus mujeres me tejan en una sola noche una alfombra cada una.

Volvió el zarevich Iván muy triste a su palacio, y se dejó caer con gran desaliento en un sillón.

-¡Kwa, kwa, zarevich Iván! ¿Por qué estás tan triste? -le preguntó la Rana-. ¿Acaso te ha dicho tu padre algo desagradable o se ha enfadado contigo?

-¿Cómo quieres que no esté triste cuando mi señor padre te ha ordenado que tejas en una sola noche una alfombra de seda?

-¡No te apures, zarevich! Acuéstate y duerme tranquilo. Por la mañana se es más sabio que por la noche.

Se acostó el zarevich y se durmió profundamente; entonces la Rana se quitó su piel y se transformó en la Sabia Basilisa; salió al patio y exclamó:

-¡Viento impetuoso! ¡Tráeme aquí la misma alfombra sobre la cual solía sentarme en casa de mi querido padre!

Por la mañana, cuando despertó Iván, la Rana tenía ya la alfombra tejida, y era tan maravillosa que es imposible imaginar nada semejante. Estaba adornada con oro y plata y tenía dibujos admirables.

Al recibirla el zar se quedó asombrado y dio las gracias a Iván; pero no contento con esto ordenó a sus tres hijos que se presentasen con sus mujeres ante él.

Otra vez volvió triste a su palacio Iván Zarevich; se dejó caer en un sillón y apoyó en su mano la cabeza.

-¡Kwa, kwa, zarevich Iván! ¿Por qué estás triste? ¿Acaso te ha dicho tu padre algo desagradable o se ha enfadado contigo?

-¿Cómo quieres que no esté triste? Mi señor padre me ha ordenado que te lleve conmigo ante él. ¿Cómo podré presentarte a ti?

-No te apures, zarevich. Ve tú solo a visitar al zar, que yo iré más tarde; en cuanto oigas truenos y veas temblar la tierra, diles a todos: «Es mi Rana, que viene en su cajita.»

Iván se fue solo a palacio. Llegaron sus hermanos mayores con sus mujeres engalanadas, y al ver a Iván solo empezaron a burlarse de él, diciéndole:

-¿Cómo es que has venido sin tu mujer?

-¿Por qué no la has traído envuelta en un pañuelo mojado?

-¿Cómo hiciste para encontrar una novia tan hermosa?

-¿Tuviste que rondar por muchos pantanos?

De repente retumbó un trueno formidable, que hizo temblar todo el palacio; los convidados se asustaron y saltaron de sus asientos sin saber qué hacer; pero Iván les dijo:

-No tengan miedo: es mi Rana, que viene en su cajita.

Llegó al palacio un carruaje dorado tirado por seis caballos, y de él se apeó la Sabia Basilisa, tan hermosísima, que sería imposible imaginar una belleza semejante. Se acercó al zarevich Iván, se cogió a su brazo y se dirigió con él hacia la mesa, que estaba dispuesta para la comida. Todos los demás convidados se sentaron también a la mesa; bebieron, comieron y se divirtieron mucho durante la comida.

Basilisa la Sabia bebió un poquito de su vaso y el resto se lo echó en la manga izquierda; comió un poquito de cisne y los huesos los escondió en la manga derecha. Las mujeres de los hermanos de Iván, que sorprendieron estos manejos, hicieron lo mismo.

Más tarde, cuando Basilisa la Sabia se puso a bailar con su marido, sacudió su mano izquierda y se formó un lago; sacudió la derecha y aparecieron nadando en el agua unos preciosísimos cisnes blancos; el zar y sus convidados quedaron asombrados al ver tal milagro. Cuando se pusieron a bailar las otras dos nueras del zar quisieron imitar a Basilisa: sacudieron la mano izquierda y salpicaron con agua a los convidados; sacudieron la derecha y con un hueso dieron al zar un golpe en un ojo. El zar se enfadó y las expulsó de palacio.

Entretanto, Iván Zarevich, escogiendo un momento propicio, se fue corriendo a casa, buscó la piel de la Rana y, encontrándola, la quemó. Al volver Basilisa la Sabia buscó la piel, y al comprobar su desaparición quedó anonadada, se entristeció y dijo al zarevich:

-¡Oh Iván Zarevich! ¿Qué has hecho, desgraciado? Si hubieses aguardado un poquitín más habría sido tuya para siempre; pero ahora, ¡adiós! Búscame a mil leguas de aquí; antes de encontrarme tendrás que gastar andando tres pares de botas de hierro y comerte tres panes de hierro. Si no, no me encontrarás.

Y diciendo esto se transformó en un cisne blanco y salió volando por la ventana.

Iván Zarevich rompió en un llanto desconsolador, rezó, se puso unas botas de hierro y se marchó en busca de su mujer. Anduvo largo tiempo y al fin encontró a un viejecito que le preguntó:

-¡Valeroso joven! ¿Adónde vas y qué buscas?

El zarevich le contó su desdicha.

-¡Oh Iván Zarevich! -exclamó el viejo-. ¿Por qué quemaste la piel de la Rana? ¡Si no eras tú quien se la había puesto, no eras tú quien tenía que quitársela! El padre de Basilisa, al ver que ésta desde su nacimiento le excedía en astucia y sabiduría, se enfadó con ella y la condenó a vivir transformada en rana durante tres años. Aquí tienes una pelota -continuó-; tómala, tírala y síguela sin temor por donde vaya.

Iván Zarevich dio las gracias al anciano, tomó la pelota, la tiró y se fue siguiéndola.

Transcurrió mucho tiempo y al fin se acercó la pelota a una cabaña que estaba colocada sobre tres patas de gallina y giraba sobre ellas sin cesar. Iván Zarevich dijo:

-¡Cabaña, cabañita! ¡Ponte con la espalda hacia el bosque y con la puerta hacia mí!

La cabaña obedeció; el zarevich entró en ella y se encontró a la bruja Baba-Yaga, con sus piernas huesosas y su nariz que le colgaba hasta el pecho, ocupada en afilar sus dientes. Al oír entrar a Iván Zarevich gruñó y salió enfadada a su encuentro:

-¡Fiú, fiú! ¡Hasta ahora aquí ni se vio ni se olió a ningún hombre, y he aquí uno que se ha atrevido a presentarse delante de mí y a molestarme con su olor! ¡Ea, Iván Zarevich! ¿Por qué has venido?

-¡Oh tú, vieja bruja! En vez de gruñirme, harías mejor en darme de comer y de beber y ofrecerme un baño, y ya después de esto preguntarme por mis asuntos.

Baba-Yaga le dio de comer y de beber y le preparó el baño. Después de haberse bañado, el zarevich le contó que iba en busca de su mujer, Basilisa la Sabia.

-¡Oh, cuánto has tardado en venir! Los primeros años se acordaba mucho de ti, pero ahora ya no te nombra nunca. Ve a casa de mi segunda hermana, pues ella está más enterada que yo de tu mujer.

Iván Zarevich se puso de nuevo en camino detrás de la pelota; anduvo, anduvo hasta que encontró ante sí otra cabaña, también sobre patas de gallina.

-¡Cabaña, cabañita! ¡Ponte como estabas antes, con la espalda hacia el bosque y con la puerta hacia mí! -dijo el zarevich.

La cabaña obedeció y se puso con la espalda hacia el bosque y con la puerta hacia Iván, quien penetró en ella y encontró a otra hermana Baba-Yaga sentada sobre sus piernas huesosas, la cual al verle exclamó:

-¡Fiú, fiú! ¡Hasta ahora por aquí nunca se vio ni se olió a ningún hombre, y he aquí uno que se ha atrevido a presentarse delante de mí y a molestarme con su olor! Qué, Iván Zarevich, ¿has venido a verme por tu voluntad o contra ella?

Iván Zarevich le contestó que más bien venía contra su voluntad.

-Voy -dijo- en busca de mi mujer, Basilisa la Sabia.

-¡Qué pena me das, Iván Zarevich! -le dijo entonces Baba-Yaga-. ¿Por qué has tardado tanto en venir? Basilisa la Sabia te ha olvidado por completo y quiere casarse con otro. Ahora vive en casa de mi hermana mayor, donde tienes que ir muy de prisa si quieres llegar a tiempo. Acuérdate del consejo que te doy: Cuando entres en la cabaña de Baba-Yaga, Basilisa la Sabia se transformará en un huso y mi hermana empezará a hilar unos finísimos hilos de oro que devanará sobre el huso; procura aprovechar algún momento propicio para robar el huso y luego rómpelo por la mitad, tira la punta detrás de ti y la otra mitad échala hacia delante, y entonces Basilisa la Sabia aparecerá ante tus ojos.

Iván Zarevich dio a Baba-Yaga las gracias por tan preciosos consejos y se dirigió otra vez tras la pelota.

No se sabe cuánto tiempo anduvo ni por qué tierras, pero rompió tres pares de botas de hierro en su largo camino y se comió tres panes de hierro.

Al fin llegó a una tercera cabaña, puesta, como las anteriores, sobre tres patas de gallina.

-¡Cabaña, cabañita! ¡Ponte con la espalda hacia el bosque y con la puerta hacia mí!

La cabaña le obedeció y el zarevich penetró en ella y encontró a la Baba-Yaga mayor sentada en un banco hilando, con el huso en la mano, hilos de oro; cuando hubo devanado todo el huso, lo metió en un cofre y cerró con llave. Iván Zarevich, aprovechando un descuido de la bruja, le robó la llave, abrió el cofrecito, sacó el huso y lo rompió por la mitad; la punta aguda la echó tras de sí y la otra mitad hacia delante, y en el mismo momento apareció ante él su mujer, Basilisa la Sabia.

-¡Hola, maridito mío! ¡Cuánto tiempo has tardado en venir! ¡Estaba ya dispuesta a casarme con otro!

Se cogieron de las manos, se sentaron en una alfombra volante y volaron hacia el reino de Iván.

Al cuarto día de viaje descendió la alfombra en el patio del palacio del zar. Éste acogió a su hijo y nuera con gran júbilo, hizo celebrar grandes fiestas, y antes de morir legó todo su reino a su querido hijo el zarevich Iván.


Fuente electrónica ACA




¡Espero que la hayan disfrutado!


¡¡¡Muchas gracias querido Heathcliff por esta historia preciosa que no conocía!!!




Hugs and kisses



domingo, 30 de enero de 2011

"La Rusalka" y La "Vila" almas en pena con rostros de muchachas entre los eslavos + el cuento completo dela "Sirenita" de Andersen


"Giselle" es mi ballet favorito, como pueden ver en esta arcaica entrada, la cual estaba leyendo hoy y que motivó este post.

Siempre he sido una romántica empedernida y más, cuando has visto este ballet a los 10 años ¬¬.

Para hacerles la historia corta Giselle es una hermosa y frágil campesina (no se porque no son brujas u otra cosa menos delicada ¬¬) que se enamora de un joven, quien resulta ser un principe (OHHHHHH!!!¿ a que no se lo imaginaban?), el cual, está comprometido (¬¬obvio).¿Adivinan que sucede a continuación? el malvado (que nunca falta y está loquito por la protagonista ¬¬) enamorado-de-la-dulce-doncella-y-quien-odia-al-guapo-contrincante se lo hace saber, con lo cual Giselle pierde la cordura y muere.Pero...se convierte en una willi (¡¡¡¡que manera de alucinar con esto, Dios Mio!!!).

Y...¿que es una Willi? dirán uds.: "Las Willis aparecen en una leyenda popular incluida por Heinrich Heine en su libro 'De Alemania'. Heine había recogido una leyenda eslava sobre las Wilis, doncellas vestidas con traje de novia, flores en la cabeza, caras blancas como la nieve y muy bellas, que murieron antes del día de su boda y que no tendrían paz en sus tumbas pues no podrían satisfacer su pasión por danzar. Así, a la medianoche, surgían de sus sepulturas y envolvían a cualquier hombre que se les acercara y lo obligaban a bailar hasta morir. El origen de la palabra Wili es una derivación del vocablo eslavo 'Vila' que significa vampiro,el plural es 'Vile' . Probablemente es una forma teutónica de 'vile', ya que la letra 'W' en alemán tiene sonido 'V´".¿Contentos con la respuesta?

¿Pero que pasa con nuestra tierna fatasma?...preservando su fuerte amor más allá de la tumba, se niega a matar a su amado (quien, DE NOCHE, sintiendo una culpa de los mil demonios por haberla matado de la impresión, ha acudido a su tumba, la cual, obviamente, se encuentra en medio de oscuro y tenebroso bosque), como se lo ha ordenado al reina de las Willlis, obligándolo a bailar hasta fenecer.

¿Final? Ella lo salva, interponiéndose  entre su amado y las otras willis y, tras jurarse imperecedero amor, con los primeros rayos del alba, él (mentiroso príncipe =P) la ve desaparecer como un giron de luz de luna ...y , obviamente, todos lloramos.The end.

¿Pero que dicen las leyendas sobre este tipode alma en pena entre los pueblos eslavos?

La creencia de que el alma se separa del cuerpo y puede abandonarlo durante el sueño y en la muerte se encuentra entre todos los eslavos.Denominadas zduhach, por los serbios, las almas de los durmientes se reúnen en las cima de las montañas y luchan entre sí.La victoria entre tales combates lleva las prosperidad ,pero si su alma perece no despertará jamás.

 

En Rusia las almas pueden adoptar la forma de la Kikimora, pequeño ser femenino de cabellera flotante que, al igual que el demovoi,mora en las casas,pero a la que no se le dispensa ta n buena acogida debido a su papel de oráculo de catástrofes. Tras la muerte de un campesino, se dejan abiertas las puertas y las ventanas de su casa paar que pueda salir su alma en forma de ave sin ser vista.El alma de los que mueren sin bautizar, en circunstancias violentas, o tras haber sido maldecidos por sus padres adoptan diversas formas.
Una nava es el alma de un niño que ha muerto sin bautizar o mortinato.Los macedonios cree que adopta la forma de un ave que vuela en busca de su madre y ataca a las mujeres que están dando a luz .Se puede liberar a estos seres  mediante una ceremonia de bautismo.


Mas conocida es la Rusalka, quien aparece ne las del sur de Rusia y Ucrania y hace referencia el alma de niños recién nacidos o de doncellas ahogadas.Les gusta cantar y se creía que los hombres se ahogaban por el hechizo que ejercía este.Con forma de atractivas muchachas,vestidas de hojas, seducían a los jóvenes aldeanos, quienes escapaban a sus moradas subacuáticas.Al final de la primavera, en la semana Rusalnaya, a séptima después de Pascua,sale del agua, se abalanza por detrás sobre sus víctimas en los campos y en los bosques y los mata.Le desagradaban especialmente las mujeres, y existen relatos en que trataba de robar el alma de muchachas incautas.También castiga a aquellas, entre otras cosas, por dedicarse a las tareas domésticas en la semana de Rusalnaya.Aunuqe para el Siglo XIX la Rusalka tiene un estrecha relación con los muertos se cree que esto se debe a una evolución posterior ya que sus orígenes podrían vincularse con la fertilidad y especialmente con la fiesta pagana de Rusalii, que se celebraba en Kiev en el siglo XI la cual preswnta similitudes con la fiesta romana de las rosas,la Rosalia.


La Vila al igual que la rusalka, es una mujer eternamente joven y bella de larga y rubia cabellera. También se asocia al alma de los muertos: en la creencia búlgara a muchachas muertas sin bautizar y en la polaca a chicas frívolas cuyas almas flotan entre el cuelo y la tierra.La vila mantiene un relación estrecha y en ocasiones amistosa con la humanidad. En los países eslavos del sur es la figura mítica más conocida, que asimila rasgos de otros espíritus de identidad distinta en otras regiones, apareciendo con frecuencia e sus cantos épicos. En uno de ellos el héroe Marko, espía a un grupo de estos seres que baila, envía a su halcón a que se apodere de las alas y el tocado de una de Nadanojla,su jefa, y regresa a su casa perseguida por la vila. Se casa con ella haciendo creer a todos que se trata de una pastora, pero un día lardea de tener a una vila por esposa y ella coje sus alas y escapa.Sólo una vez que Marko vuelve a capturarla acepta su papel de esposa.

Fuente:Mitología del mundo,redactor general, Roy Willis


Conocí el mito de la rusalka gracias a una öpera que lleva el mismo nombre de Antonín Dvorák  y , cuya trama me parecía muy similar a a la del cuanto original de "la Sirenita" de Andersen (cuyo texto completo pueden leer ACA




Hugs and kisses


 


miércoles, 5 de enero de 2011

Horóscopo Chino II :Los elementos que lo rigen y los signos externos, internos y secretos.


Rueda del Horóscopo Chino

Los símbolos del Ying y el Yang , los cuales representan el equilibro perfecto, ocupan el centro de la rueda.Los doce signos  animales  ocupan  el exterior, identificándose también con sus caracteres chinos.El anillo de cuatro colores que rodea a los caracteres representa el elemento fijo de los signos animales.



Los cinco elementos o "Tallos Celestiales" :Metal, Madera, Tierra, Fuego y Agua.

Son de gran importancia e la astrología china y cada uno de ellos se repite cada mes, en forma de ying y yang, alternativamente, en un siclo de 60 años.Comienza con madera, la cual representa el Yang y a la rata y terminado con Agua, la cual es Ying y el cerdo.
Estos elementos no tiene  una relación fija con los signos animales, pues hay dos más de éstos que elementos ying y yang cada año.
Cuatro de los cinco elementos (metal, madera, fuego y agua) están relacionados, además con la hora y el año de nacimiento.En este sentido, los elementos si son invariables con respecto al signo animal que representa.

Breves características de los elementos.

Tierra: Símbolo de Saturno, del centro y del color amarillo.Está vinculada al estómago y a  bazo.Entre sus rasgos típicos figuran la ambición, la tenacidad y la fiabilidad.

Metal:Simboliza al planeta Venus, el oeste y el blanco.Está asociado a los pulmones.Entre sus rasgos típicos están un carácter decidido e independiente y una férrea iniciativa.

Madera: Simboliza a Júpiter, el este y el color verde.Está ligada a la vesícula biliar al hígado.Entre sus rasgos típicos se cuenta ser una persona cálida y generosa.

Fuego:Símbolo de Marte, el sur y el rojo.Está relacionado con el corazón y el sistema circulatorio. Se destaca por un carácter competitivo y enérgico.

Agua:Simboliza a Mercurio, el norte y el color negro.Está vinculada al sistema digestivo.Entre sus rasgos típicos tenemos la compasión, la inteligencia y la creatividad.



Signos Externos e Internos y Secretos

Las características que posee cada individuo están determinados por tres clases de signos: internos , externos y secretos.

Los "externos", los determina el año de nacimiento y es descrito como el animal externo de la persona.

El "animal interno" lo determina el mes de nacimiento según el calendario agrícola chino, el cual divide el año en 12 periodos de 4 semanas, correspondiendo cada periodo a uno de los doce símbolos animales.Rige los sentimientos internos y las relaciones de la persona con su entorno.

El "animal secreto", nuevamente uno de los signos animales, está determinado por la hora del nacimiento, y se considera la autentico carácter de la persona.

Fuente:Extracto de  "Signos y simbolos" editor príncipal es Kathryn Wilkinson

Seguiré buscando información sobre este tema, especialmente para Laqua, quien me lo solicitó.

Más Sobre Horóscopo Chino  este Blog HERE



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Que tus pasos sean benditos, Viajero

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